jueves, 9 de julio de 2015

Francisco Martínez Álba

Inquietudes de un aventurero


Un bohemio, un soñador de la vida seducido por las paredes y cada uno de los rincones del Hotel Reina Cristina de Algeciras nace en la entrañable Isla gaditana de San Fernando. Amante de la música, de los viajes, de la electrónica, de los inventos, de la creatividad, de la excelencia y la diplomacia dirige el Hotel Reina Cristina de Algeciras.


De espíritu inquieto e itinerante Francisco Martínez es un melómano seguidor desde la música rock al flamenco, lector de novelas de misterio, deportista, un tecnócrata convencido de su valía, divertido y cercano, responsable y exigente en su cargo directivo en el sector turístico de lujo .


Paquito como le llamaban cuando niño nació de la unión de dos familias vinculadas al mundo empresarial, dos familias donde un “cañailla” y una “chiclanera”, dos personas a los que siempre tendrá muy presente, formaron una nueva familia.


Con un alto nivel en tres idiomas inglés, alemán y francés, y dos más italiano y Portugués, hecho del que se enorgullece por su facilidad de aprendizaje, es un viajero incansable que, con poco más de cuarenta años, ha vivido en tres países diferentes, ha trabajado en once destinos turísticos y varios continentes visitados dirigiendo Hoteles. Entre todos esos lugares caben destacar cuatro: República Dominicana, Inglaterra, Irlanda y Haití.


Entre las grandes compañías que han apostado en su carrera por su valía, capacidad de liderazgo y consecución de objetivos se encuentran Hoteles Globales (cadena a la que hoy día representa y propietaria del Hotel Reina Cristina de Algeciras), Hoteles Hilton International, Hotetur, Hi Hotels y THB Hotels.


Sus pequeñas píldoras de felicidad para llegar a ser feliz: el tesón que le pone a la vida, la sal con la que sazona su existencia y el edulcorante que endulza su felicidad.

Sus tres triunfos y su razón de ser, sus hijos.


¿Quién es Francisco Martínez Alba?

Un personaje de la Isla de San Fernando muy afable, noble, bohemio y peregrino al que le encanta viajar cuando sus responsabilidades de directivo se lo permiten.

Soy un tecnócrata desde el más lejano recuerdo que tengo.

Recuerdo que con cinco años desmontar los aparatos electrónicos de mi padre y los volvía a montar. Alguna vez sobraban piezas pero funcionaban perfectamente. A parte de ello, soy alguien a quien el turismo le fascina, la música, la lectura y al que este hotel, que hoy día vuelvo a dirigir,  después de mi regreso hace unos meses procedente de otros destinos, sigue seduciéndome cada día.

San Fernando cuna de grandes cantaores flamencos.

Cuna de Camarón a quien llegué a conocer. El vivía muy cerca del taller mecánico de mi padre. 


Cuentame un poco de aquellos recuerdos.

La calle San Marcos era la cuna de muchos gitanillos. Se reunían en el descampado de la parte trasera de las viviendas. Cuando yo escuchaba aquel jaleo me acercaba y estaba con ellos. Siempre me acercaba donde hubiese jaleo, música y buena gente.

Tenemos la misma edad con diferencia de días, yo no conocí a ninguna de mis abuelas. ¿Tu llegaste a conocer a las tuyas?

¡Sí! Aunque los padres de mi madre murieron muy pronto cuando yo tenía poca edad. Eran mis abuelos de Chiclana, a los que menos veía, aunque les recuerdo perfectamente. Los padres de mi madre eran los propietarios del Bar que había en la Plaza de abastos de la ciudad, el Bar de los Burrajatos.
Respecto a los abuelos paternos ella ama de casa y el mecánico de quien adquirió la profesión mi padre.

 
¿Tu segundo apellido tiene alguna relación con la nobleza?


No lo sé aunque es un apellido poco común en Chiclana sí que hay muchos. Y respecto al grado de consanguinidad y posible relación al apellido aristócrata de la nobleza no lo sé. No me ha dado por investigarlo en profundidad.



¿Cómo empiezas a trabajar?  

Bueno al comienzo mientras estudiaba, con dieciocho años ayudaba en el taller de mecánica a mi padre. Él era el dueño del taller. Luego cuando regresé de Canarias donde hice el servicio militar me fui a Inglaterra. Y desde entonces ya no he parado. Yo ya era director de hotel con veinticinco años.


Hablando del Ejercito que tienes que contarme de esa etapa.

La verdad es que aprendí muchas cosas. Me fui con prórroga cuando acabé de estudiar y me tocó como te he dicho en Canarias. Y aunque tengo familia militar que podría haberme conseguido un destino quizás más cerca y más cómodo, la hice en Gran Canaria (Arucas) como teletipista de la marina en lo alto de un monte, en un centro de estación de radio. Prácticamente aquello era un retiro, un centro espiritual. Teníamos de todo gimnasio, piscina, cantina, biblioteca, 80.000 metros para pasear, pero estábamos encerrados en una isla, en medio de un monte solo con los compañeros de la mili y poco más. Para mí que, como has dicho antes soy una persona inquieta aquello me parecían cuatro paredes, un encierro que duró nueve meses que aproveché para conocer Canarias, cuando podía, y para estudiar.

Algún error habrás tenido, ¿no? ¿Cuál de los que recuerdas ha sido el mayor error en tu vida?

¡Ostia! Yo no me arrepiento de nada de lo que he hecho, “la verdad”. Los errores siempre se cometen y de ellos se aprenden. No recuerdo que ninguno haya sido trascendente. Y a demás, soy de los que se llevan lo bueno de los errores. Soy de la convicción de que cuando se comenten fallos se rectifican y a continuación los doy por olvidados.


El triunfo que recuerdas con mayor ilusión y mayor alegría.

Los triunfos, son tres, mis hijos; dieciocho, trece y cinco la pequeña.


¿Qué es lo más duro de esta alegría que sientes?

La distancia que me separa de la pequeña. De los mayores también, pero me falta mi chiquitita a mi lado. Ellos están en Lanzarote con su madre, el lugar donde tuve destino hasta mi regreso a este Hotel.

¿Has sentido el fracaso en alguna forma?

¡No! No, soy demasiado perseverante para haberme sentido fracasado. Lo que me he propuesto lo he conseguido. Tampoco me pongo objetivos desmesurados, ni utópicos. Sé hasta dónde puedo llegar y eso es algo que tengo muy arraigado. 

De lo más impactante de tu vida, una descripción.

No hay descripción alguna al grado de felicidad y emoción que supone asistir al parto de tus hijos. Asistí a los tres partos y el verles la cara recién llegados es lo más importante de estos cuarenta y cuatro años de existencia.

¿Qué es lo que más te preocupa en estos momentos?

Dedico mucha parte de mi día a día al trabajo. Aquí necesito casi a diario un brainstorming e ir apuntando ideas para luego desconectar y reorganizarme fuera de la actividad del Hotel, los  quehaceres diarios que me ocupan el día a día son apasionantes pero se necesita desconectar de vez en cuando. Yo mismo tengo que ponerme limitaciones.


Tu mayor desafío

Aunque soy promocionable dentro de la compañía, debido a mi bagaje anterior en la misma empresa y la experiencia que me precede en los casi veinte años de experiencia profesional, me limito a desear estar en este puesto y en esta ubicación durante muchos años. Si me tuviese que plantear en su momento una posibilidad de promoción, lo haré en su momento. Y como desafío a medio plazo es sacar de nuevo este Hotel adelante tal y como ya lo conseguí, en una etapa anterior, antes de marcharme a otros destinos y otras compañías. Hoy por hoy no me da miedo el trabajo.

Cuando miras al espejo y te encuentras contigo mismo, ¿que ves en el reflejo que devuelve tu retrato?

Sería un amargado si te dijera lo contrario, me siento muy a gusto y feliz conmigo mismo. Sé que hago las cosas lo mejor que sé hacerlas , y estoy convencido, de que, como ya te he dicho, el tesón, el esfuerzo y la persistencia son pilares para conseguir lo que uno se propone. 

Lo primero que se te pasa por la cabeza cuando te levantas.

Sonreír, sonreír y sonreír. Qué la gente que tengo a mi alrededor vivan en un ambiente distendido, que mis trabajadores se sientan a gusto y que los proveedores y otras empresas o profesionales que por motivo de interrelaciones técnicas o comerciales sigan acercándose a nosotros y mejorando sus negocios.

Veo que tu autoritarismo se ciñe a ser un Jefe exigente consigo mismo.

Por supuesto. La mejor manera que tengo de manifestar que soy aquí el Jefe es trabajar más que los empleados y demostrar que mi trabajo rinde. No hay otra fórmula. La motivación es muy sencilla. El trabajo visto como un sacrificio es desagradecido. Ahora bien, hay que tener en cuenta que se puede motivar cuando se da una palmadita sincera en la espalda, una palmadita de agradecimiento y reconocimiento cuando las cosas están bien hechas; o cuando se da una reprimenda por algo incorrecto, sobre todo cuando la reprimenda va acompañada del propio ejemplo de quien la realiza. Y en ese caso creo que cumplo las expectativas con las que demostrar cada una de las acciones a mejorar en los posibles errores de los trabajadores, en definitiva todos nos podemos confundir.

Nacido junto al Atlántico y retirado en un centro espiritual, como tú lo has definido, en Gran Canaria rodeado por el mismo Atlántico en estado salvaje.¿Podrías vivir alejado del líquido y salado elemento?

¡No! Necesito el mar cerca de mí. Lo más retirado que he vivido fue en Londres cuando trabajé para los Hoteles Hilton. Cuando podía cogía el tren directo a Brighton y me iba a la playa. Me era muy necesario sentir la brisa, respirar a mar y verlo. Nos sentábamos en las rocas.

Una película

“El jardinero fiel” de Ralph Fiennes y Rachel Weisz.

¿Teatro?

Me gustan los sainetes, obras cortitas, divertidas. Calderón de la Barca, por ejemplo.

Un libro

El perfume.

Un escritor

Stephen King.

Una comida

Las tortillitas de camarones de mi madre.

Un placer

Tocar la guitarra, solo y en la playa. Antes me iba al Faro de Punta Carnero y me perdía por cualquier rincón a tocar mi guitarra.


*******


Con el olor quizás atrofiado por el humo del tabaco, las flores del jazmín y la dama de noche le abruma. 


Reservado para exteriorizar emociones se erige en un ser avocado a sentir su piel erizada cada vez que escucha una canción, cada vez que lee algo que le apresa, cada vez que siente el beso de su pareja o la caricia de sus hijos, sobre todo de la pequeña, cada vez que siente en sí mismo el triunfo de los demás, cada vez, que en definitiva, percibe el aprecio y cariño de quienes le rodean, de su familia, de sus amigos, de sus trabajadores, el esfuerzo de de estos y el placer de la compañía de cualquier persona que le inspire confianza y tranquilidad. 


Escritor de cuentos, lector de cómics, devorador de literatura, constructor de ideas y redactor de bocetos, reportero  de su propia existencia, negociador destacado y capacitador de genios, así es D. Francisco Martínez Alba, quien más allá de sus compromisos empresariales, es un ser que destaca por su empatía, buen hacer, ejemplo y liderazgo desmedido con el que consigue recuperar lo irrecuperable, así lo hizo hace unos años con el Hotel Reina Cristina, motivo por el que tras nuevas negociaciones regresó a casa, pero en esta ocasión no por Navidad, aunque si el espíritu de la Navidad debe de prevalecer durante todo el año, entonces regresó en la celebración del espíritu universal, en la celebración del: Amor.


Juanjo Sánchez ©
9 de julio, 2015 Sevilla

jueves, 2 de julio de 2015

¡Qué orgasmo! - CRÍTICA -

¡Afú! ¡Ofú! ¡Uffff! ¡Qué fuerte! ¡Qué extraño! ¡Qué alegría! ¡Qué orgasmo!
El Universo vuelve a poner frente a mí una señal en modo "ON" con esta frase célebre que comparto junto a estas palabras.
La primera vez en mi vida que compruebo con estupor, mente fría, sonrisa serena y ojos como platos, como la vida misma, comienza a poner en su sitio a quienes con la celeridad de un rayo y el aplomo de un trueno pierden el Norte de la decencia.
Me explico, con sutileza y discreción; eso espero.
Sin esperar lo que me deparaba el destino más inmediato en la mañana del martes 30 de junio, en una de mis estancias en la ciudad de la Bella Bahía: Algeciras y regresando del Hotel Reina Cristina, a la mitad de un paseo bajo el infernal sol veraniego del Sur del Sur de España: paraíso del calor, el verano y la buena gastronomía andaluza, me detengo en un local de hostelería que omitiré nombrar.
Allí repongo líquidos y algo de fuerzas con alguna tapa en compañía de empleados, todos muy atentos y agradables, y los propietarios del negocio quienes me transmitieron un hecho insólito, aunque esperado por mí en las últimas semanas, en lo remoto de la probabilidad de un fraude, un engaño descarado o/y la falta de ética profesional que retrata la imagen de quien provoca el malestar: un mal concebido y turbio profesional de los medios que, parece ser, desconoce el significado de calidad y excelencia, valor y dignidad, ética y profesionalidad, calidad humana y buenas prácticas en las relaciones entre personas, clientes, profesionales y empresarios, más allá de las Redes y más acá de lo humano. (A veces hay que hacer tesis doctorales para investigar la complejidad de las acciones humanas y el porqué no se hacen las cosas con mayor sencillez dentro de la excelencia)
La falta de transparencia, el orgullo de no reconocer errores y pedir perdón, la poca autoridad y el exceso de protagonismo - demasiados selfies - (ya advierten los profesionales de la psicología del alto grado de autoestima descontrolada con la que los adictos a estas prácticas engrandecen su YO) y si además se establece una política de actuación reivindicativa de una actividad profesional, por encima del cliente o negocio protagonista del momento se desencadena el "Caos" provocando, como poco, en menos de un segundo, la pérdida de confianza y el alcance que se haya podido conseguir durante el largo tiempo de andadura de cualquier proyecto o empresa.
Y digo, al principio, que el tiempo ha comenzado a poner en su sitio, en tiempo récord frente a mi observadora y aguda mirada, ya desconfiada desde hace bastantes semanas, a quienes noches atrás desnudaban una identidad con ironía, alevosía, premeditación y risas desprendidas de antifaces con el engreimiento y superioridad no ganada respecto a quienes consideran inferiores tratando de asfixiar, con la psicología barata del infantilismo más acusado, a quienes tratan de hacer el bien, crear emociones, olvidar los temores, avanzar en el camino, ayudar a los demás, emprender proyectos, querer a quienes les quieren, luchar contra la ignorancia, el desconcierto, la hipocresía y la soberbia esa que enturbia las relaciones.
Quizás este hecho afortunado de ver con claridad la cara oculta de la maldad haya sido dirigido por la torpe y torcida mano del diablo, quizás por la espléndida directriz del lado femenino de Chucky, el muñeco diabólico: un esperpento del cine de horror que, con su veneno, pude haber narcotizado a su otra identidad bipolar. O tal vez, el mismo individuo siamés, sea el causante del delirio del que enferma y causado por la pócima venenosa que inocula el escorpión así mismo con un picotazo accidental por ignorancia o con conciencia por su alteración, ¿quién sabe?
Quiero creer que es accidental por que hay que ser "mu tonto, mu tonto, mu tonto... hasta el infinito y más allá", como diría José Mota en sus parodias cuando representa a "Blasa Jiménez" o al "Tío de la Vara", para querer proyectar en los demás los propios fracasos y creer que se llegará a tener éxito.
Y miren que no considero que los fracasos sean frustraciones sino triunfos (los triunfos son aprendizajes desde los errores), pero, para ello, hay que desearlo, que quererlo, que dejar las ironías, la necedad, los malos pensamientos, los prejuicios; dejar de ser marioneta de trapo y cartón con débil personalidad manejada por sucios hilos mugrientos, ya pasados de moda, de compra-ventas de favores o cercanos a la mafia; dejar las criticas con animadversión y deseos de destrucción, vender humo y trabajos que no se realizan o productos que no cumplen con las directrices de las buenas prácticas empresariales; dejar la soberbia compulsiva, las mentiras reconocidas, las palabras sin honor, la ausencia de memoria inteligente, ..., arrinconadas en el olvido porque, como dijo John Burroughs, ""Un hombre se puede equivocar muchas veces (por supuesto somos humanos e imperfectos), pero no se convierte en un fracaso hasta que empiece a culpar a otros de sus errores."
Mi gran error: confiar en la bondad humana, esperar quizás confundirme cuando ya existía la desconfianza... Poner la mejilla una y otra vez, y eso que no soy masoquista. Que le voy a hacer. He vuelto a aprender otra lección y a reforzarme en la convicción de estar en el camino correcto.
Y el gran error cometido por el causante del desaguisado ha sido, entre otros muchos, el desconocer que en esta vida las tortillas para poder degustarlas bien, en su cocinar, hay que darles la vuelta con rapidez y presteza si se quiere saborear jugosa y con sabor.
Y esto es lo que le ha ocurrido.
La perdida de la credibilidad en un solo segundo es tan auténtica que la realidad siempre supera la ficción.
¿Saben por qué? Porque el cocinado de la tortilla ha sido realizado por profesionales de la gastronomía que le han dado el toque maestro para marcar la diferencia entre lo bien hecho: un plato llamado "Tortilla Delicatesse" y el desastroso sentido de la falsa moneda.
"Por el Interés te quiero Andrés" (del refranero español)
"Vi tantas liebres correr sin sentido que aprendí a ser tortuga y apreciar el camino" (Texto encontrado por internet)
Mucho quieren correr en la búsqueda de la fortuna con aspavientos y deseos de poder.
"Si amas una flor, no la recojas. Porque si lo haces esta morirá y dejará de ser lo que amas. Entonces si amas una flor, déjala ser. El amor no se trata de posesión sino de apreciación" OSHO
Y he aquí dos puntualizaciones para finalizar. La primera decir que hay flores y plantas que por más que parezcan esplendidas y aromáticas pueden ser tan venenosas como la mordedura de una serpiente y, en segundo lugar, considerar que el quid de la cuestión se encuentra en la pasión por el trabajo bien hecho que alcanza, en la calidad del corazón de las personas que lo desempeña y con la excelencia de un alma limpia sin reproches ni medias tintas, el triunfo.
Ser queridos y apreciados por nosotros mismos, dejarnos querer y ser conscientes de nuestra tranquilidad de conciencia, a pesar de las críticas malintencionadas de rufianes y caballeros sin sombra o chupa sangres, es decir, fantasmas o sanguijuelas, es la libertad y la alegría de ser humanos y no animales.
El segundo capitulo se llamará: "Vamos a contar mentiras tralará"
Juanjo Sánchez
Coffee with Juanjo, de Juanjo Sánchez

domingo, 28 de junio de 2015

Mi tiempo es para aprender.

Tiempo de agradecimiento y reseñas


I. Anotaciones para navegantes


   Si la política social del proyecto cultural, de autoría de la Marca Personal “Juanjo Sánchez” de Coffee with Juanjo, - Porque todo es política-, acoge el compromiso ineludible de hacer felices a los demás para ser feliz, no voy a omitir, dentro de los límites que el inexorable correr del tiempo me permita, publicar entrevistas a cualquier persona razonable bajo su autorización. Podré conseguirlo o no, podré confundirme en la elección (soy humano) y podrán intentar engañarme, mentir sobre mi persona sin haber usado mis zapatos, ni caminado mi camino, podrán poner en entre dicho, con maldad, mi profesionalidad o buscar argucias para desestabilizar un proyecto y una forma de ser. Me dejaré o no, callaré aunque no otorge, me defenderé si lo considero necesario pero no se trata de nada de ello. No trato de hablar de engaños o sinceridades, trato de comunicar que, durante los instantes que perduren los encuentros, las emociones se abracen y entre ambos, protagonista de la entrevista y entrevistador, consigamos un ambiente óptimo para conversar con elegancia y sin reparos desde el respeto, la educación, la diplomacia y el saber estar, para con ello conseguir abrazar ambos corazones, lo seguiré haciendo.

   Después podrán nacer grandes amistades, en otras ocasiones se podrán llegar a construir una nueva familiaridad con la que se adopten, dentro de nuestras propias familias, el corazón de nuevas personas, al fin y al cabo las grandes familias se edifican gracias a los apegos y a los afectos; en otras ocasiones los caminos comenzarán a ensancharse para que, por medio de ellos, acompañemos a nuevos desconocidos y nos sintamos acompañados por grandes personas que hasta el momento desconocíamos en nuestro caminar – Nadie se cruza en nuestro camino por el azar. Llegué a leer en cierta ocasión – ; en otras ocasiones, por suerte, las caretas y los antifaces, las escamas y las corazas, perderán la adherencia sobre pieles insensible y el engaño quedará al desnudo frente a la opinión genera – Tarde o temprano todos acabamos donde debemos de estar – . Es por ello, y por no hacer distinción alguna entre los protagonistas de las entrevistas, la razón por la cual podré entrevistar a cualquier persona que considere adecuada, a pesar de que entre ellos, puedan o no congeniar.

   No me debo a nadie, sino a mi destino, a los pactos de honor, a las alianzas entre caballeros, no entre caballeros y rufianes, a los compromisos por amor o a las responsabilidades a favor de damas o señoritas; me debo y debo agradecimiento a quienes me ofrezcan confianza, sinceridad, complicidad, claridad, cercanía, apoyo incondicional, amistad, compromiso,  …

  La cultura es patrimonio de la humanidad y no socio-políticamente incorrecta o camufladas en palabras diplomáticas recubiertas de mentiras o analfabetismo, palabras dignas de jugar en beneficio de bandos contrarios. En la cultura no existen bandos sino palabras desafortunadas, pensamientos miserables, equívocos sentimientos de alabanzas, inexactos conocimientos, oscuras ignorancias, retrógrados aprendizajes, estancados púlpitos y rancias necesidades de temperamentos robustos que desean mermar las luces de otros en la convicción de que brillaran más si oscurecen el camino de quienes les acompañan en esta vida.

   Y dicho esto, he de dar las gracias a una persona que el viernes me acompañó en un encuentro peculiar, agradable y necesario, a pesar de su inicial suspicacia, no solo para conocernos sino para continuar cimentando espacios culturales y humanitarios. Una persona que acaricia con su alma la piel.

  Me van a permitir su anonimato hasta no ser publicada su entrevista.


II. Mi tiempo es para aprender

“Cuando el alma acaricia la piel las palabras se detienen, los recuerdo asoman, la miradas brillan conteniendo las lágrimas y los acordes de un tiempo pasado reescriben nuevas armonías y melodías de pasión.”
Juanjo Sánchez


    El pasado viernes, como ya he adelantado en líneas anteriores, tuve el placer de entrevistar en el Hotel Reina Cristina de Algeciras a una persona anónima enfrentada, cara a cara, con su figura pública. Una mujer de hielo nacida bajo los truenos y  los relámpagos de un martes 13 infernal, hace unas cuantas décadas; una mujer sólida como un iceberg y suave como el tacto del hielo; cálida como el amanecer y templada como Excalibur “Acero que corta”, vehemente y tentadora como los frutos del árbol de la ciencia del bien y del mal es natural como la vida misma, gladiadora y buscadora de la verdad. Una mujer con sus virtudes y defectos, con su pasado y su presente, con sus verdades y sus dudas, con sus temores y sus pensamientos, con sus lágrimas ocultas y su sonrisa llena de ilusión, con sus sueños y sus emociones, esos con los que, más allá de las críticas destructivas y los sin sabores recibidos, recuerda un pasado feliz y refuerza su carácter, su personalidad y sus dones: el carácter de una mujer acuario con ferocidad felina, la personalidad de una pantera y el carisma de un personaje público dedicado al mundo audiovisual que, con esfuerzo y constancia, lleva años brindando su vida a los medios de comunicación, a la cultura y al arte y que, a pesar del murmullo de los rumores malintencionados, que incitan hacia la apología de la enemistad, continúa en el camino de ofrecer la diferencia necesaria para encontrar opositores que refuercen el sentido de su esfuerzo.         

   La Rubia, muy pronto poco después de la entrevista a D. Francisco Martínez, director del Hotel Reina Cristina o quizás antes, quien sabe, en “Coffee with Juanjo”.
                                                    
Juanjo Sánchez ©

Sevilla, 27 de junio, 2015

lunes, 22 de junio de 2015

Álvaro Aguilar Calvete

ÁLVARO AGUILAR CALVETE - EL CABALLERO DE "LA ALIANZA DE LOS REINOS"  

Nada es lo que una vez fue ni lo que será. El avance y el desarrollo son los pistones que el motor: las ideas, dirigen hacia el progreso. Y si la dignidad es el valor del decoro y la utopía la del indecente cuando las máscaras se desvanecen, los pactos de agresión empuñan armas, las palabras dan paso a la difamación y de los corazones emergen mantis con dimensiones de dragón, el Caballero de la Alianza de los Reinos asoma por el horizonte con el cariño y la ocupación de proteger con su honor, su inteligencia y su ímpetu a quienes, con argucias, han sido víctimas de quienes se sujetan al trono de naipes de sus mentiras.
    
Ingeniero de caminos, caminos que se forman con su cabalgar, es el Caballero de condición medieval al que un día, la naturaleza divina de su concepción, le regaló el sentido de la modestia, de la generosidad, del aprecio y de la educación.

La pureza del medio ambiente en el que se desenvuelve, la influencia de sus sueños y la pasión del sentir, son los inolvidables recuerdos que atesora este personaje, maestro de vocación tardía y escritor amante del Medievo, del misterio, del thriller, de la cultura y del arte.

Álvaro Calvete es descendiente de la persistencia, la resistencia, del poder legendario de las rapaces, la fuerza y la velocidad, la tenacidad y la solidez de carácter, la garra del Águila conquistadora de grandes cimas y complejos desafíos y bondades. La claridad y la suspicacia de sus orígenes castellanos junto a su pasado ancestral en la Serranía de Ronda le abocan a liderar a líderes, pequeños y grandes. 

Ilusionado, de nuevo, por el amor del suave nombre de una mujer, Vanesa coge el timón de su vida y capitaneando el destino, junto a sus novelas, navega en la soledad de sus noches de creación. 


¿Quién está detrás de las novelas “La Alianza de los Reinos” y “La Enviada de Dios”?
    

¡Bueno! Soy yo, Álvaro Calvete Aguilar. ¿Y qué te voy a contar de mí? Es algo complicado. Aunque nací en Ronda, en mi D.N.I. pone que nací en Benarrabá, un pueblecito de la Serranía de Ronda, en la provincia de Málaga, con unos setecientos habitantes, entre los que nos encontramos varios autores literarios, muchos artistas, músicos y poetas. Hay mucho arte y artistas entre tan pocos habitantes.



¿Cómo llegas a Algeciras?

Aunque al comienzo de mi vida, por trabajo de mi padre, Agente Medioambiental, viví hasta los siete años en Jimena de la Frontera, de nuevo por su trabajo hubo un nuevo traslado y nos vinimos a Algeciras, donde ya nació mi hermana Marta, tres años más pequeña que yo.

¿Hacia dónde se dirigió tu futuro?

Hacia la educación. Aunque he de reconocer que hasta que no comencé a ejercer no se despertó en mí la vocación. He descubierto una nueva pasión: los niños y sus aprendizajes. Después de pasar por el Colegio Público “Bahía de Algeciras” y por el Instituto “Levante” de La Línea de la Concepción donde hice Magisterio tuve la suerte de entrar como maestro de Educación Física y de Primaria en el “Colegio Inmaculada” de Algeciras. Mientras, he obtenido muy buenas notas en varias oposiciones pero sin éxito. Existen muy pocas plazas.

Creo que acerté con la profesión que elegí casi por casualidad.

Bueno pero en el camino también se te han despertado las musas de las letras, ¿no?

Comencé muy pequeño a escribir en cuartillas que yo mismo recortaba. Mis primeros escritos los guardo con mucho cariño. Y sí, es cierto que la literatura es otra de mis aficiones, junto al deporte y los viajes.

De ser una afición a lanzarte a escribir un primer libro ¿qué tuvo que suceder para ello?

Dragón Quest es un juego de RPG que me marcó tantísimo que me decidí a escribir “La Alianza de los Reinos”: mi primer libro. Cuando acabé el juego supe que yo también quería contar una historia como aquella. Un libro que describe una historia de aventuras en un mundo ficticio donde la épica, la fantasía, los castillos y las princesas son elementos románticos en la novela.

Los personajes son todos humanos, podrían haber aparecido seres mitológicos pero no, son todos personas ficticias que le dan vida a una novela juvenil del género de la fantasía.

Has hablado hace unos minutos de los habitantes de Benarrabá y que allí hay varios autores e infinidad de artistas. La proporción es bastante alta en comparativa con la población existente, ¿a qué se debe?

(Responde entre risas)

Quizás sean las aguas del Genal, igual que les sucedió a los Hobbits cuando bebieron en el Bosque de Fangorn y les hizo crecer. Tal vez a nosotros nos desarrolla la vena literaria y artística. ¡No lo sé!

Eres muy joven, uno de los pocos que he entrevistado con solo treinta años, así que la respuesta es muy cercana en el tiempo. ¿Qué recuerdas de tu reciente niñez y juventud?

Hasta los siete años pasaba los fines de semana en Benarrabá, el pueblo de mi madre. Luego también, pero ya era más complejo ir desde Algeciras. Desde Jimena en media hora llegabas al pueblo, luego ya tardabas más. Y recuerdo como jugaba todo el día en la calle con mis amigos. Hoy eso se ha perdido. Los meses de verano, que los pasaba allí, poco pisaba la casa. Era una vida sana rodeada de naturaleza y de valores, sin preocupaciones algunas, sin desconfianzas; las puertas de las casas se dejaban abiertas, se vivía con mucha tranquilidad y calidad de vida.

Hoy día cuando echo la vista atrás me llama mucho la atención. Aquello que viví hace poco más de veinte años ya no existe. Era otra época. La era digital ha hecho mucha mella y los excesos hoy día están muy acusados. No es mala la era digital, pero con límites y medidas más definidas sería mucho más provechosa y la vida más equilibrada.

¡Muy bien hablas de Benarrabá!

Y lo que puedo seguir hablando. Podría volverme loco haciéndolo. Es un pueblo junto al Río Genal que desprende magia y hechiza a quien va por primera vez. Su gente es amable, cercana, acogedora; aunque no conozcan al forastero le saludan, le agasajan, le atienden como a uno más de los suyos.

Los productos gastronómicos son todos buenos y baratos, los pocos bares que hay siempre están llenos. Sus paisajes son los de un paraíso terrenal. ¿Qué voy a contar de mi pueblo que no sea cierto y atractivo a la vista y al sentir de su gente y de quienes nos conocen? No sería bien nacido si no fuera agradecido. Y sí, soy un enamorado de aquellas tierras.

De nuevo será el Genal la pócima de mi agradecimiento.



Una niñez con abuelos es lo mejor, ¿verdad?

Tuve la suerte de conocer a los cuatro. Y aunque recuerdo a todos, con mis abuelos de Zamora, Aurelio y Ana, los progenitores de mi padre, no tuve todo el trato que me hubiese gustado por la distancia; solo en verano cuando íbamos a verles, y a pesar de que mi abuela paterna fuese de Algatocín, también de la Serranía de Ronda. A mi abuelo Aurelio, le recuerdo muy estricto. Todo había que hacerlo al milímetro, nunca andar descalzo, siempre dentro de un orden, de otra época, que él se encargaba de vigilar. Para un niño como yo que venía de estar todo el día jugando en Benarrabá, llegar allí me resultaba duro. Mi padre ha heredado esa rectitud, pero los tiempos cambian. Es una persona que sabe adaptarse y dejarse querer. La verdad que tengo la suerte de tener unos padres muy buenos, que tanto a mi hermana como a mí nos han dado, y nos siguen dando todo, y que siempre se han portado con nosotros de forma inmejorable. Solo tengo palabras de agradecimiento para ellos.

Y respecto a mis otros abuelos, los de Benarrabá, pues eran gente del pueblo con las características y similitudes de los habitantes que te he descrito antes.

¿Qué te emociona?

¡Soy una nena! Y encima me encanta. ¡Qué le voy a hacer! Soy muy emocionable. Con cualquier cosa se me puede saltar una lágrima y a veces las emociones me ponen en un aprieto. Cuando presenté La Enviada de Dios, nada más comenzar con los agradecimientos, cuando nombré a mi hermana, quien no pudo venir por estar en Madrid, donde vive, las emociones me comenzaron a azorar.

Es decir, tus motivaciones tienen que ser apoteósicas.

Pues sí, me motiva cualquier cosa.

A pesar de ello, mi mayor motivación es que se lea lo que escribo, y que quien lo haga le guste, se enganche a la lectura, aprenda, quiera seguir leyendo más allá del final. Esa es mi verdadera satisfacción. Hay quienes me han dicho que, en el caso del segundo libro, le ha sido tan fácil de leer que, incluso con algo más de trescientas páginas, lo ha leído en muy poco tiempo. Creo que tú tienes el récord.

Bueno, no rememoremos la gesta. ¿En que número de ventas ha estado este segundo libro?

Entre los cien primeros, en España ha estado máximo en el número cuatro del género policiaco, de suspense y negro.

¿Cuánto tardaste en escribir “La Alianza de los Reinos”?

Cuatro años. Escribo cuando puedo ya que el colegio me ocupa mucho tiempo. Cuando se tiene otro trabajo es muy complicado escribir. Te quita mucho tiempo. 

¿Es cierto que las musas aparecen en la soledad y entre los claroscuros de las sombras de las noches?

Me gusta escribir de noche con la lamparita encendida, en la soledad, con un foco que defina la oscuridad, con los auriculares puestos y la música instrumental de bandas sonoras o música clásica de fondo, ambientando los lugares mágicos que voy creando como escritor. Y la magia se transforma en literatura.

¿Y el segundo, “La Enviada de Dios”?

Soy de los que se lo toman con mucha tranquilidad. El segundo lo acabé de escribir antes de comenzar a trabajar con los niños en el colegio. Quizás si no lo hubiese terminado antes, aún no estaría en el mercado. Suelo tardar varios años. Me gusta informarme, investigar. Soy muy meticuloso, reviso y reviso, y sigo revisando. “La Enviada de Dios” ha sido una obra muy laboriosa que me ha obligado a conocer Barcelona y sus calles; sus direcciones, el tráfico, sus monumentos…

Volviendo a la enseñanza. ¿Cuál es la mejor que se puede recibir?

El ejemplo. No se puede enseñar sin dar ejemplo.



¿Dónde se encuentran tus metas? 

Todos los años, al comienzo de enero, me propongo las que considero. Las escribo y las voy tachando conforme las voy alcanzando.

Son objetivos a corto plazo. La vida hoy no está preparada para que hagamos muchos planes en el futuro lejano, sino para ir cumpliéndolos poco a poco. Igual mañana surge algún imprevisto e impide que se logren metas que estaban organizadas. Igual mañana ya no esté aquí con vosotros. Esto nunca se sabe. ¡Carpe Diem! 

Por desgracia la vida de hoy es como de usar y tirar. No se pueden hacer grandes planes.

¿Intranquilo por la crisis de los treinta?

¡Vaya pregunta! A veces pienso en la muerte, no lo niego. Estoy casi en la mitad de mi vida y con el doble estaré cerca de la jubilación. No sé si es crisis pero sí que me planteo muchas cosas.

A este ritmo, cuando llegues a los cuarenta ya me contarás. ¡Vaya respuesta!

Mi novia me dice a veces que me he preocupado demasiado joven por cosas que quizás no hayan sido de mi edad, pero he sido y sigo siendo así. Me preocupa la educación, la política, la sociedad, la religión…, cosas que con veinte años ya ocupaban mi pensamiento. Hoy me ocupo en ser feliz.

¡Un escritor que no viaje, no es escritor ni “ná”!

Yo he viajado mucho, me encanta. He ido a París, Roma, Florencia, Londres, Lisboa, Miami, Dubai, Barcelona, New York… Me pateo el mundo cuando puedo, y este año ya tengo planeado ir a la Costa Oeste de Estados Unidos y Hawaii.

Vale, aclarado. Eres escritor.

(Las risas se suceden)

¿Te inquieta algo?

El perderme cosas en la vida, el dejar de conocer, el no conseguir lo que deseo, en pensar que en un lejano futuro pudiera arrepentirme de no haber disfrutado más de lo que lo haya hecho… Quiero ser feliz y en el camino disfrutar de modo intenso y vivir lo máximo posible.

Pero la vida eterna no es una realidad ¿o sí?

Aunque seamos o no creyentes, pero más aún si lo somos, creo que no estamos preparados para descubrir en vida el desenlace del siguiente paso tras la muerte física. Hay un relato anónimo que me parece genial. Lo protagonizan dos gemelos en el vientre de la madre.

Uno le decía al otro:

-       Oye ¿tú crees en mama?
-       ¿Mamá? –decía el otro– Mamá no existe. ¿Tú la has visto?
-       No, yo no la he visto, pero la siento. Y a veces, si presto mucha atención, hasta la escucho.
-       ¡Anda ya! ¿Cómo va a existir vida fuera de la placenta? Es imposible la vida fuera de aquí. Estamos conectados por un cordón umbilical.
-       Bueno ¿no será que no estamos preparados para esa vida fuera de la placenta? Igual no. Tal vez nos imaginamos esa vida como es la que conocemos ahora.
-       No, no, olvídate. No es posible la vida fuera del útero, y Mama, ¡no existe!

En definitiva, creo que es una cuestión de fe. Pienso que no estamos preparados para comprender lo que vendrá después. Hasta que no lleguemos al nuevo nacimiento nuestro raciocinio no trascenderá al conocimiento más allá de la reencarnación, la salvación o la vida eterna.

¿Miedo a la muerte?

Le tengo respeto. Si estuviese cercano a ella seguro que me aterraría, aunque más que eso, entraría en un cuadro de profunda tristeza. En la zona en la que vivo, el Campo de Gibraltar, existe un índice demasiado alto de casos de cánceres, y si yo ahora muriese joven la pena vendría por no disfrutar más de mi hermana, de mis padres, de todo lo que la vida me puede dar: los viajes que deseo realizar, las novelas que quiero escribir, los éxitos que aspiro tener, la educación que anhelo ofrecer, las aventuras que aún están por emprender…

¿Mano dura, mano blanda o pasotismo?

Un líder tiene que tener autoridad, esto es indiscutible, pero para ello no es necesaria la mano dura sino saber conseguir el respeto sin alzar la voz. Hay que ser ejemplo, hay que ofrecer cosas que no suelen ofrecerse con frecuencia, cosas atractivas y que llamen la atención, y siempre hay que saber tratar a los demás teniendo en cuenta sus virtudes y defectos. Nunca reprochándoles los errores, siempre enseñando a aprender, a conseguir las metas. Es decir, saber motivar a otros para que lleguen a ser líderes.


Un William Wallace seguidor de las sagas de juegos de rol y amante del verde primavera y del negro dulce del chocolate, se deleita con el aroma a tierra mojada, con la gastronomía y la esencia de un pueblo orgullo andaluz.

Comprometido con la sociedad y con la educación no acaba de desenmarañar los sentimientos encontrados que le produce la actividad socio-política en España.

Católico, apostólico y romano es crítico de la Santa Madre Iglesia y no por ello detractor. Opina sobre uno de los grandes aciertos de los últimos años en la iglesia: el Papa Francisco, de quien se declara seguidor.

Álvaro es un coctel explosivo de sensibilidad, de generosidad, de amistad, de, en definitiva, amor a la buena educación, al saber estar, a la misión que tiene la formación en las escuelas, a la diplomacia y la coherencia entre seres racionales.

Afortunado bajo el amparo de una familia trabajadora, luchadora y educada en los viejos valores, no lo ha sido tanto en el, tal vez, complemento aristocrático necesario para sentirse en plenitud, quizás por la aspecto de buena gente y, por encima de todo, genuino corazón. Dolido por la traición y agradecido por el afecto y la ayuda de los demás, la sonrisa fresca y cómplice, reservada y discreta, de su pareja, una farmacéutica responsable y divertida, una mujer, como asevera el protagonista de esta historia, de las de antes, hace que el desafío del Universo se torne encubridor del destino que los astros le tienen reservado a ambos: el triunfo.

Juanjo Sánchez © 

22 de junio, 2015. Hotel Reina Cristina, Algeciras – Cádiz – 

“¿Y que te voy a contar de mí? Es algo complicado.”

Decía al comienzo de la entrevista Álvaro Calvete.





Todos los derechos reservados Juanjo Sánchez 
©

domingo, 7 de junio de 2015

Descubriendo realidades.

Descubriendo realidades. Mundo interior en constante pensamiento.

Tras la presentación del libro “Una realidad oculta” del novel escritor Sergio Gutiérrez y el homenaje a D. Andrés Gómez Serrano, presentación a cargo de la Ilustre Concejala Dª. Pilar Pintor, el Dr. D. Ricardo Mediavilla Chico y el editor D. Javier Almenar Director General de la Editorial Disliesind he de escribir, con cierta dificultad y acentuado compromiso, mis sensaciones tras finalizar el notorio evento en el que han participado de modo virtual D. Enrique de Vicente, Iker Jiménez y Javier Sierra entre otros personajes destacados de la Ufología internacional.

Pero no se confundan. Este compromiso va más allá del evento en sí, impresiones que comunicaré una vez leída la obra mencionada. Este compromiso personal se dirige a lo sucedido una vez finalizado del acontecimiento y camino de casa.


"Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas."
Ramón Gómez de la Serna

Cuando los astros parpadean cómplices de sus caprichos, cuando la luna juguetea con el sol al escondite, cuando el sol resplandece víctima de su fogosidad, cuando los eclipses resaltan la turbadora belleza del Caos y la luminosidad del amanecer acentúa la esperanza de una nueva alborada, cuando la abundancia coquetea con la necesidad, cuando las experiencias se arriman a la vocación de auxilio; cuando los abrazos, las caricias, la gente llana, la sinceridad y los alientos carecen del apetito de reconocimiento y afloran sin esperar afirmación; cuando la generosidad chorrea perlas inmaculadas de ilusión, cuando la educación carece de fallas, cuando las grietas de la inocencia se ensamblan con preceptos y experiencias; cuando las lágrimas de un padre descubren tormentos pasados, cuando las de una madre denotan cansancio y reclaman oxígeno de vida, cuando las de un hijo luchan por no ruborizarle; cuando los disparates de otros tiempos forasteros y ancianos resurgen en la memoria; cuando ciertas cargas emocionales, compromisos indebidos, miedos ancestrales, complejos heredados, soplos contaminados por caries y almas desgajadas por la altivez se acurrucan en sollozos; cuando los esfuerzos de supervivencia y de protección de la manada se acentúan, ocurre lo que ocurre, en el camino se estrellan los vividores, se pierden en cruces de caminos las soberbias, las envidias, los celos, las arrogancias, la frialdad de las miradas y el vacío de las almas…

  … y el camino se purifica …

 … Centellea el coraje de los luchadores, los corazones vierten lágrimas de dolor, las almas derraman necesidades, la memoria rememora episodios infinitos, las conciencias lamentan la debilidad, las fortalezas se desmoronan frente a los abusos, los miedos se enfrentan a su devastación, los lamentos por el recuerdo empujan al cambio y la cordura a ser honestos, consigo y con los demás, al éxito, a desaprender para reaprender, a ser un eterno joven que se sorprende a diario, que desea seguir conociendo, que ansia ser diferente, dominante sobre sí mismo, mejor que ayer y peor que mañana, pero nunca más que nadie sino singular y distinto.

Conseguir lo que se desea está en las manos de quien tiene esa varita mágica de mago, una varita con la precisión de un bisturí que secciona almas y purga los errores.

Cuando la grandeza de la caridad se guarece en corazones frágiles de nácar las paredes del alma transpiran “Amor”. Cuando el hombre se corona de sabiduría la grandeza de la creación hace un guiño cómplice al destino.

Si la magia de la fe se encuentra en la creencia y la esperanza de vivir, si el calor de la ilusión tiene aroma a primavera, si el misterio no ha pasado de moda y las religiones siguen siendo manipuladas por los extremismos, si la ambigüedad de la ventisca provoca confusión, si el perfume de la esencia mana del interior, si las hadas, duendes y otros seres mitológicos cortejan los sueños, si la verdadera amistad se enfrenta a la desolación del volcán y las vendettas de familia, en la profunda y negra piel de toro, existieron, también existen personajes únicos e incomparables, personajes con sentimientos que no esconden, que no tienen temor a mostrar quizás buscando la transmutación hacia un nuevo capítulo de su existencia, un capítulo por escribir con letras de seda dorada, de quehaceres honorables y nobles sentimientos, esos que se manifiestan cuando los ingredientes se cocinan en el crisol del alma: las lágrimas y razón sazonados con amor y sensatez.

Cuando los latidos desbocan yeguas y los jinetes saben controlar las adversidades, los héroes vitorean a los nuevos “Caballeros de Honor”.

En honor y agradecimiento por un sábado especial en la tierra de los especiales junto a Pedro Calvete Martín, Álvaro Calvete Aguilar, Vanesa Hormigo y José María Gutiérrez. 

Si “En las cajas de lápices guardan sus sueños los niños.” - Ramón Gómez de la Serna - , ¿por qué no guardamos los adultos en el corazón de nuestros seres queridos nuestras emociones? 

Juanjo Sánchez  ©