jueves, 24 de diciembre de 2015

Eres mi coincidencia - Poema IX -

Eres la prosa del poeta,
ese poeta sureño
que por tu delicadeza palpita,
que por tu grandeza respira.

Eres el palpitar del poeta,
ese poeta sureño
que por tu elegancia se desliza,
entre el Todo y la Nada, entre la vida y la muerte.

Eres el verso, la vida y la realidad del poeta,
ese poeta sureño
que en sueños te buscaba,
que sin artificios te encontró.

Eres esa obra artística,
esa creación de dos seres revelados;
eres el trazo refinado de la ternura,
la iniciación y el temblor que causa el primer beso.

Eres el delicioso sabor que al paladar embriaga,
que a mis sentidos emborracha;
eres el desierto y la insatisfacción de quienes no supieron amarte.

Eres, en cambio eres...,
eres el tesoro, 
la suerte hercúlea, 
la satisfacción, 
el éxito, 
el asombro, 
el entusiasmo, 
el oxígeno que mantiene la vida, la lucidez y la voluntad de superación, 
la motivación de quien por ti, al compás de sus palpitaciones, te escribe versos de AMOR.

Eres esa realidad de antaño,
esa excepción a la regla conocida,
ese enigma por descifrar con pasión,
ese deseo atractivo, el gozó de mi respirar, la literatura de mi pluma,
la épica de la heroicidad.

Eres el breve segundo y el infinito horizonte de mis días;
eres la rueda de mi conocimiento, 
el quebranto de mis llantos, 
la esperanza de mi presente, el futuro en mi vida.

Eres, eres calidez en noches frías,
la revelación de este trovador sin edad definida,
de este juglar en época futura,
de este poeta que se cierne entre recuerdos polvorientos  y actualidad juvenil.

Eres, eres mi extraña y extraordinaria coincidencia,
la mejor influencia;
la tersa frontera que acaricia mi piel,
la suave sensación que eriza mis vellos,
el ave guardián que protege mis secretos, que se aventura en salvaguardar nuestras emociones.


Eres el báculo de mi familia sideral,
la dueña de mis suspiros,
la razón de mi nueva vida,
la sangre de mi alma.



Eres la diplomacia y la fuerza del Universo,
el Universo de mis sueños,
el sueño de canela y ron, de chocolate y pasión de mi paladar.
Eres el deseo permanente de mis pasiones,
la fiebre de mis noches,
la íntima señal de mis gozos.




Eres la gozadera de mi alma,
de mis intimidades;
la sanación de mis enfermedades,
la cura de mis excesos,
el bálsamo de mis dolores,
la enfermera de mis curas,
la exorcista de mis demonios,
la poetisa que destruye mis fantasmas.

Eres, eres quien ha atrapado mi alma,
con guantes de seda;
la iglesia donde redimir mis errores,
el templo eterno al que adorar,
la fortaleza que defender.
Eres mi dama, mi princesa de cuentos, 
seras mi Reina, mi Reina de Diamantes.

Eres mi orden, mi religión, la piedra angular de mi progreso, de mi pasión , de mi esfuerzo, de mis triunfos.

Eres el bálsamo sanador que, 
en los paisajes de mis sueños, 
descamas mis temores.

Eres, eres mi maestra, 
mi profesora, 
mi Diosa terrenal;
mi hada buena
la Dulcinea de Rancho Veloz, 
la Julieta de Romeo en mi vida, 
la musa de Dalí o la de Antonio Gala que
lo mismo haces que pinte o derramar versos por ti.


Eres el asentamiento de mis agitaciones, 
la dulzura del secreto desvelado;
eres la concesión de los Dioses,
"La enviada" de Dios.
Eres el ejercicio que sana mi salud,
el pivote que me hace cambiar,
la fluidez de mi sexto sentir.

Eres mi principio y mi fin,
la hermosa amapola sobre verdes prados ocres y aceitunos,
la brillante rosa roja halagada por "El Principito".

Eres mi Biblia,

quien sin descifrar reconozco,

en vidas anteriores
como la mas bella coincidencia.

Eres mi porqué,

mi riqueza más allá de lo material,
eres mi crepúsculo y mi amanecer.



Eres, eres mi inolvidable Navidad,

mi nuevo año,
mi nueva vida,
mi cambio,
mi rincón donde el refugio me abriga.




Eres el vino tempranillo de sabor inigualable que atrapa;

eres el riesgo de este juglar,
la tormenta de nuestros detractores, 
la calma en medio de las tormentas;
la esencia de nuestro caminar.






Eres el pincel del genio,
la esencia de la poeta,
el cincel del escultor,
la visión del visionario,
el manantial de agua pura que refresca y sacia la sed.


Eres el alimento que nutre y sofoca el hambre;
mi mayor pasión, 
mi más agradecido triunfo.

Eres mi exilio, 

mi Mariana Pineda que grita libertad,

con cordura;
eres mi deseo,
mi más bello poema, 

ese que se escribe con la sangre
y con la bandera de la valentía.




Juanjo Sánchez © All rights reserved
24 de diciembre, 2015